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¿Qué es ser espiritual?

"Ser espiritual no es pasar días y horas en silencio mirándote el ombligo. Al contrario; Ser espiritual es danzar, bailar, cantar, sonreír, reírse de uno mismo, tener siempre sentido del humor, y sobre todo, no permitir ningún indicio de infelicidad, ira, envidia, odio o rencor en nuestro ser...

Ser espiritual es alimentar al corazón solo de cosas bellas, bonitas y que regocijan al alma, como los bellos sentimientos, un abrazo, una caricia, un beso, un te quiero, un gesto claro de amor. Pues sabemos que el corazón es como un cofre del tesoro, Entonces ¿Para que albergar cosas innecesarias en él?. Ésto es poder ver más allá, es disfrutar de las cosas sencillas de la vida, pues es ahí donde reside la magia de la existencia, en las cosas simples, que ocurren en el presente, aquí y ahora.

Ser espiritual es saber pedir perdón, y más importante aún saber perdonar, sin remordimientos... y sobre todas las cosas aprender a perdonarse a uno mismo...

Es abrazar la vida y sentir que nosotros ocupamos un lugar milagroso en ésta mágica existencia, y sin nosotros al mundo le faltaría algo, estaría incompleto, no sería el mismo.
Ser espiritual es comprender que nunca, jamás, existió alguien como tú, y tampoco existirá, eso es lo que te hace especial, la existencia y la belleza del universo no sería la misma si tu no estuvieras aquí...

Ser espiritual, es fluir con la vida, respetándote y amándote a ti mismo y a los demás, disfrutando y aprendiendo de las experiencias que aparecen en tu camino, con alegría, entusiasmo, sabiduría, aceptación y amor...

Ser espiritual es vivir en constante agradecimiento con el universo, por regalarnos un día más para respirar y deleitarnos con la vasta belleza que nos ofrece todos los días, la belleza que los ojos mortales no logran ver, esa que sólo puede percibirse con los ojos del corazón...

Ser espiritual es empezar a dejar de querer tener razón, y empezar a tener paz. Es dejar de pensar, y comenzar a sentir... Es estar en paz con uno mismo, sin estar pendiente de lo que hagan o digan los demás...

Ser espiritual es empezar a tener actitud con la vida, es abrirle los brazos agradecidos al universo y dejar que él tome lo mejor de ti. Ser espiritual sobre todo es comenzar a guiar a tus hermanos con el ejemplo, y no con la palabra...

Ser espiritual, es quitarte todas las máscaras que te pusiste a lo largo de toda tu vida, y enfrentarte de una vez por todas con tu autentico ser.

Ser espiritual, es dejar de ser todo aquello que creías que eras, y comenzar a ser, lo que realmente eres

Iyengar, homenajeado en Google

La única aspiración de esta figura universalmente reconocida del yoga moderno fue mostrar a la humanidad los beneficios de una práctica que a él le salvó la vida. El buscador de internet más famoso del mundo rinde un precioso homenaje en su logotipo al admirado maestro B. K. S.Iyengar ejecutando sus asanas.

Nació un 14 de diciembre de 1918, B. K. S. Iyengar, considerado como uno de los maestros de yoga más importantes del mundo, disciplina que llevaba practicando más de 75 años.

Escribió muchos libros fundamentales del yoga moderno, del que se considera promotor en Occidente. Nació el 14 de diciembre de 1918 en una familia pobre de Hebbar Iyengar y tuvo una infancia difícil. Su pueblo natal, Bellur, Karnataka (India) se encontraba bajo la amenaza de la epidemia de gripe en la época de su nacimiento, lo que le dejó enfermo y débil. Su padre murió cuando él tenía 9 años, y continuó sufriendo numerosas enfermedades durante los años siguientes, incluyendo malaria, tuberculosis, fiebre tifoidea y malnutrición en general.

A la edad de 15 años Iyengar marchó a vivir con su cuñado, el conocido yogui Sri TirumalaiKrishnamacharya de Mysore. Allí comenzó a aprender la práctica de ásana, lo que fue mejorando enormemente su salud. Pronto se sobrepuso a las debilidades de su infancia. Animado por su pariente, Iyengar se mudó a Pune para enseñar yoga en 1937. Allí desarrolló su práctica dedicando muchas horas al día a aprender y experimentar con varias técnicas. A medida que sus métodos mejoraban, el número de estudiantes de sus clases creció y su fama se extendió.

Iyengar fue considerado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time, y en el mundo hay multitud de centros de enseñanza de yoga que llevan su nombre. Murió el 20 de agosto de 2014 a los 95 años.

Google le rinde homenaje con un doodle interactivo en la que varias de las letras que forman el nombre del buscador de Internet realizan distintas asanas o posturas de yoga.

Por qué buscamos?

Hay muchas búsquedas, pero una sola Búsqueda. Se entiende por Búsqueda ese intento continuado de autodesarrollo, de darle un propósito de autoperfeccionamiento a la vida, de querer ascender a niveles de consciencia que ofrezcan respuestas a los grandes  interrogantes existenciales… Escribe Ramiro Calle.

 

La Búsqueda de mejorar la relación con uno mismo y con los demás, de ampliar la comprensión y de actualizar los potenciales internos para vivir con más plenitud, entendimiento correcto, lucidez y compasión.

Desde épocas muy remotas ha habido personas que han aspirado a otro tipo más elevado y revelador de percepción, a otra manera de de ver y sentir, a un modo eficiente de liberar la mente de las cadenas de la ofuscación, la avaricia, el odio y el miedo; personas que no se han resignado a las ordinarias pautas sociales ni viejos patrones, que se han rebelado contra los límites de su fosilizada psicología y tendencias mentales insanas, que han buscado la manera de desempañar la consciencia y que ésta pueda convertirse en un faro en la larga marcha de la autorrealización; personas que tratan de captar lo que se encuentra detrás de las apariencias y que convierten su vida en una búsqueda en pos de “aquello” que puede proporcionar un sentido a lo que no parece otra cosa que un desatino o un absurdo despropósito.

Desde la insatisfacción profunda, uno se pone en marcha incluso sin saber a dónde llegará o de qué fuerzas dispondrá para lograr su objetivo. Como declaraba Jung, es un camino que espanta. Pero uno no elige abocarse a esa Búsqueda, sino que ella le toma a uno. Es un llamado interior al que difícilmente uno puede resistirse. No es un acto de reflexión o voluntad, sino que surge una especie de impulso que te coloca en la senda de la Búsqueda como el sabueso rastrea su presa sin descanso.

Por razones muy misteriosas, en unas personas se activa el mecanismo de la Búsqueda y en otras jamás lo hace. Cuándo se puede desencadenar no es posible precisarlo. Personas hay que desde niñas sienten esa poderosa e incontrolable necesidad y no se contentan con lo aparente; otras tienen que esperar muchos años o solo una circunstancia muy grave (un accidente, la muerte de un ser muy querido) dispara ese enigmático mecanismo.

Pero el que es tomado por el anhelo de buscar, dificilmente puede ignorarlo; solo queda seguir buscando, aprendiendo, estando en el intento por encontrar respuestas que no derivan de creencias o conceptos, sino de experiencias internas y una manera especial de ver tras una honda y laboriosa transformación. 

No se trata de sentirse un poco mejor ni de superar la ansiedad o determinadas carencias psíquicas o emocionales; se trata de querer ver lo que se oculta tras el muro espeso de lo aparente, de penetrar en otra realidad que se oculta como la perla en la ostra, como la nata en la leche.

Una insatisfacción muy profunda e imprecisa subyace en aquel que se decide a buscar. Uno trabaja denodadamente por discernir entre lo que uno es o cree ser, entre la autoimagen y la esencia o yo más profundo. Esta es una Búsqueda larga y sin atajos.

No existe la iluminación exprés

Mentores o conferenciantes hay que se presentan como iluminados y que de repente y fácilmente se autorrealizaron. Mienten o alucinan. Si mienten es para conseguir afirmar su ego-rascacielos u obtener con poco esfuerzo buenas sumas de dinero; si alucinan es que la mente desde la que tratan de orientar a los demás está enferma.

Si uno investiga en lo que ha representado la Búsqueda desde sus primeros tiempos, descubrirá que jamás nadie serio y solvente dijo que fuera fácil; ni los más grandes del espíritu han  podido sustraerse al esfuerzo y el sadhana (práctica). Son los neovedánticos y a menudo su jerga edulcorante los que seducen diciendo que ya estás iluminado o que la iluminación está al alcance de la mano. Como muchos aspirantes quieren que se haga el trabajo por ellos o acortar el camino, caen en esos cebos que son anzuelos envenados, y quieren conseguir en unos días, o incluso instantáneamente, lo que un yogui o monje zen demoran 30 años en obtener. Hay, sin duda, maestros-bisuteros y maestros-joyeros.

La Búsqueda no es una elección libre. Ella misma se impone a  unas personas y a otras no. Hay personas que enseguida sienten un llamado especial cuando tienen noticias de que hay enseñanzas y métodos para evolucionar, y algo muy poderoso se mueve en ellas, como un impulso sagrado hacia lo Incondicionado. Otras personas son incluso refractarias.

El que busca no ceja en su empeño de encontrar instrucciones para poder mutarse psíquicamente y lograr una rendija de luz en la densa niebla de su mente. En su anhelo por despertar su potencial interior o espiritual, como queramos llamarle, dará la bienvenida a todos esos procedimientos que cooperen en su desarrollo interno y le faciliten una mente nueva, libre de heridas, que le ayude a captar lo más esencial y poder sustraerse a la influencia abrumadora de lo accesorio, superficial, engañoso y causa de ofuscación y desequilibrio. Es también una búsqueda para ir más allá del ego y, por tanto, del apego y del odio.

Hoy en día en que el yoga, al haberse puesto de moda, está  siendo tan falseado, desdibujado y pervertido por muchos desaprensivos para mercantiliarlo y rentabilizarlo (comenzaron los mentores hindúes que llevaron el yoga a Estados Unidos), y hay que insistir en que éste fue el primer método de trabajo interior de la Humanidad y que sus milenarias enseñanzas y métodos fueron adoptadas por gran número de disciplinas filosófico-religiosas, desde el budismo theravada al budismo tibetano o el zen, desde el jainismo al gnosticismo al monacato  cristiano ortodoxo, sin olvidar el vedanta o el sufismo.

No es a través de las creencias que pueda eclosionar en la mente la luz de la consciencia ni en el corazón la de la compasión, sino a través del paciente trabajo interior y la experiencia personal,desde la humildad, sin dogmatismos de ningún tipo, confiando en el gran número de técnicas de autodescubrimiento y realización de sí que nos han brindado las mentes más lucidas de la Humanidad.

Ramiro Calle

 

La plenitud

Era un joven buscador que había recorrido buena parte del mundo buscando enseñanzas y conociendo a maestros de todas las tradiciones. Sin embargo, nada le satisfacía, nunca se sentía completamente realizado. Había pasado los primeros años de búsqueda viviendo aventuras intensas, aunque ciertamente mundanas. Diversiones y una vida poco ordenada habían regido sus días. Había hecho muchos amigos y tenido muchos amores, había conquistado a las mujeres más bellas y fascinantes, pero su insatisfacción iba creciendo sin parar. Hizo una fortuna considerable y obtuvo honores y privilegios. Y su insatisfacción iba en aumento. La búsqueda filosófica no tardó en llegar. Pero ningún maestro le colmaba. Oyó hablar de un gran sabio. Pero ¡tantos había visitado ya y conocido! Se trataba de un sabio que vivía en el Tíbet, y sin nada que perder, decidió visitarlo. El sabio que encontró el buscador era un solitario. Daba enseñanza a aquellos que lo buscaban, pero él nunca buscaba a los discípulos.

 
El hombre llegó a su ermita y se sentó a su puerta. Guardó silencio. Transcurrieron unos días y el sabio le invitó a pasar. -¿Cómo crees que puedo ayudarte? -preguntó el sabio. El hombre le contó acerca de su larga búsqueda de la felicidad, le habló de sus logros y fracasos en los ámbitos espiritual y material. Concluyó diciendo: -Mi insatisfacción es cada día mayor. Tengo conocimientos metafísicos y místicos; he obtenido mucho dinero y he disfrutado de los más leales amigos y las más bellas mujeres; he recibido honores; he conocido casi todo el mundo y he experimentado muchas diversiones. Aparentemente todo lo tengo, pero en realidad todo me falta. ¿Qué puedo hacer? -Eres un buscador -dijo el sabio-, pero no has sabido buscar. Te has llenado de todo, pero has dejado vacío tu cuenco interior. -¿Mi cuenco interior? -preguntó sorprendido el hombre-. ¿de qué me hablas? -Todos tenemos un cuenco vacío cuando tomamos el cuerpo en que nos encontramos. Ese cuenco vacío no puede llenarse jamás con experiencias externas, sólo puede llenarse con uno mismo, con la propia felicidad que mana de la fuente interior cuando uno la halla. -¿Y no crees que he hecho suficiente para conseguir llenarlo? -No, pues no basta llenarse de conocimientos, sino que hay que realizarlos a través de la práctica interior, la disciplina ética y la meditación. Llena de ti tu cuenco interior.

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Comentarios

01.12 | 23:39

Muy interesante el artículos sobre los bostezos y las lágrimas... ¡Cuántos desató el último e impresionante concierto de cuencos...! Me encanta la página, PIlar

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28.11 | 20:49

A que sí María! Yo lo practico mucho.
Muchas gracias a ti.

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28.11 | 20:23

Hola. Es muy interesante el tema que has tratado sobre el bostezo y la foto muy apropiada. ¡ Que bien sienta¡. Gracias.

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21.11 | 10:02

Muy interesante el curso de Reiki impartido este fin de semana. Gracias Pilar por tu esfuerzo y paciencia con nosotros

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